Compras aguacates, los tocas y parecen piedras de granito. Los dejas tres días en el frutero esperando el punto exacto, te descuidas una mañana y al abrirlos ya están completamente negros y pasados. No hay término medio.
Em cago en la fuking renfe dels collons que va tot el dia malament i a la que plou una mica ja para de anar durant 1h. A sobre sempre q la paren es quan tothom …
Últimas Quejas (10+)
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Cada curso escolar cambian dos párrafos y una foto de sitio para obligar a comprar la nueva edición del libro de texto. Las familias que intentan reutilizar libros de hermanos o comprar de segunda mano se encuentran con pegas constantes.
No sé qué moda ha entrado con rodar escenas nocturnas donde solo se ven sombras borrosas. Como haya un rayo de luz en tu habitación o no tengas la pantalla calibrada al milímetro, te pasas media temporada sin entender quién está peleando con quién.
Intentar renovar el DNI o hacer una consulta en la administración pública es casi imposible si trabajas en horario comercial. La página se satura, no salen horas disponibles durante semanas y cuando salen desaparecen en cinco minutos.
Llegas ilusionado con el juego en físico para no tener que depender de descargas pesadas, metes el disco en la consola y lo primero que sale es un parche día uno que ocupa más que el propio juego. Si tienes una conexión modesta, no juegas hasta el día siguiente.
Convocar a cinco personas a una videollamada para repasar una tabla que todos podemos leer en tres minutos es una pérdida de tiempo constante. Se pierde el ritmo de trabajo y la mitad de la llamada es esperar a que todo el mundo se conecte.
Llevo esperando un pedido toda la tarde, no ha sonado el timbre ni una vez, y de repente me llega la notificación al correo diciendo que ya ha sido entregado en mano. Ahora a adivinar si lo han dejado al vecino del cuarto, en algún buzón al azar o si el repartidor ni siquiera ha pasado.
Vas a comer fuera, te dicen que no tienen carta física, escaneas el código QR y en lugar de abrir una web sencilla en PDF te pide descargar una aplicación, registrarte y aceptar términos de privacidad solo para pedir una hamburguesa. No tiene ningún sentido.
Cada mañana en el cercanías hay alguien escuchando vídeos cortos a todo volumen o teniendo conversaciones por el altavoz como si estuviera solo en el salón de su casa. Por mucho que haya carteles de silencio en los vagones tranquilos, a nadie parece importarle.